¿Quién dijo que las lechugas son de verano?..

Las lechugas, las chicas pankis, modernas y fankis que tenemos en la huerta, las eternamente jóvenes, de caritas lavadas y recién peinadas. Estas hermosas y mimosonas señoras que pasan de rojo a verde, que van de estiradas a arrugonas son amigas de platos de todas las temporadas.

Muchas personas andan convencidas de que la lechuga es un alimento exclusivamente de verano…¡¡craso error!!. Nuestros abuelos a las lechugas que les salían en las tierras las usaban para los potajes…¡¡como si fuera una acelga!!…y pensaremos…¡¡vaya forma de matar el hambre!!…para inventar y reinventar ofreciendo retórica culinaria que nutra no sólo lo físico sino también lo espiritual, daremos pistas de todo lo que la lechuga ofrece con las mil formas de prepararla. ¡¡Quitémosle san Benito de que sólo se comen en verano!!. Ellas andan reivindicando su hábitat, que no es otro que unas gotitas de agua del cielo y un poquito de frescor…¿Eso ocurre en verano?…evidentemente por nuestras tierras no. Por nuestras tierras ese ambiente anda en el invierno y algo en la primavera. Las hermosas lechugas de verano sólo las podremos ver en lugares que mantienen la humedad y el frío…¡¡muchos esfuerzos tiene que hacer el que cultiva para sacarlas en verano…!!

Vamos a darles algunas sugerencias para salir del esquema de la hoja picada en la ensaladera.

Cuando tengas hermosas hojas de lechuga las puedes usar para hacer envueltos de rellenos de cualquier tipo, tanto fríos como calientes. Da un toque crujiente en frío y amable en caliente. Prueba a hacer humus de garbanzo y preséntalo con hojas de lechugas en vez de pan,¡¡sorprenderás!!.

 

Si quieres hacer un revuelto de huevo con un ligero sabor a espárrago ¡¡ añade lechuga!!, si tienes ganas de una cremita suave y reconfortante, hazla de lechuga…

En cuanto a las ensaladas, existen mil y una receta que se salen de la típica y archiconocida “ensalada mixta” que incluye de todo, creando pesadez en la digestión dejando como culpable a la lechuga, al pepino o al pimiento…¡¡jamás al tomate o al atún…o sencillamente a la mezcla!!

Podemos tomar diariamente lechuga acompañando cualquier plato, sólo aderezada con el aceite que prefieras, o con un aliño de aceite y vinagre de umeboshi, o con un aliño de mostaza, o con unas semillas tostadas, o con gomasio….si prefieres versiones combinadas las puedes crear con lechuga picada y pasta…o pimientos asados…o aguacate…o alguna legumbre…o..¡¡imagina sabores e inventa!!…pero no mezcles demasiado. Prueba a no mezclar la lechuga con tomate y pepino y observa cómo te sienta.

Una sugerencia es que laves y piques la lechuga y la conserves en una fiambrera en la nevera. Así la tendrás preparada para añadirla a lo que quieras.

¿Qué se dice de la lechuga para convencer de los beneficios de su consumo…pues que tienen propiedades sedantes, diuréticas, carminativas (ayuda a eliminar gases), mejora la circulación mejora la circulación, expectorantes y un largo etc.

¿Qué añadimos nosotras para convencer de los beneficios de su consumo?…que están riquísimas, que ayudan a las rotaciones de los cultivos y que es un placer verlas cultivadas.

Todo no son más que ventajas con la familia más moderna de la huerta…¡¡y para no indignarlas, mejor comerlas!!.

¡¡Para esta semana empieza llevándote una lechuga pinchando la que más te guste de la foto.!!

 

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