CUENTA CONMIGO, Y CONMIGO, Y CONMIGO…Y CONMIGO TAMBIÉN

Hay que contarlo, estas cosas hay que contarlas.

Alborinco está siendo un lugar de experimentación donde se dan las cosas que parecen imposibles por los tiempos que corren.

Muchas veces hemos escuchado decir “eso es imposible”, “Los tiempos han cambiado”, “la gente ya no es confiada como antes”, “ya no hay humanidad”…y podríamos seguir apostillando frases que parecen llenas de razón y de experiencia.

Alborinco, desde sus inicios verbalizó y se agarró a palabras como la confianza, el compromiso de la propia palabra; la transparecia, la justicia, la visibilización de quienes producen y quienes consumen, la cercanía…y sob13710433_1136041176456603_4533870146122592014_ore todo, el cariño desinteresado.

Han ido pasando los años. El trabajo constante, el repetir una y otra vez que hay otra forma de hacer las cosas, el mantenernos fieles a nuestros principios pese a dejar de ganar euros a corto plazo, ha ido dando mucho calado humano a esta idea que ya es pura puesta en práctica.

Aparentemente empezó desde la más diminuta semilla en una finca del Calero pretendiendo pocas cosas. Defender el suelo agrícola y dar alimentos sanos a la familia que crecía, además de mostrar a esas criaturas la magia de la tierra. Pero no fue así del todo. Había muchas semillas pensando más o menos parecido en esencia. Así esa aparente semilla que sencillamente era mas ruidosa y atrevida se fue uniendo con más semillas. Hoy es un campo sembrado donde ocurren cosas como la que voy a contar.

Daré nombres y apellidos. Quiero que se sepa.

No hace mucho, en una de las charlas que hice en Alborinco expresando qué es Alborinco, asistió José Juan Martel, director del Hotel Avenida de Canarias en Vecindario.

Al acabar la exposición, probablemente convencido de la propuesta de cambio y transformación que se proponía desde Alborinco, preguntó, ¿en qué puedo ayudar?.

Esa pregunta trajo aparejada la cesión de dos cámaras de frío que nos facilitarían mucho las cosas, especialmente a los agricultores.IMG_2593

Tengo que decir que en este hotel José Juan aplica principios de la Economía del Bien Común, siendo una de las personas que hoy en día es autosuficiente energéticamente.

La falta de capital económico y la negativa a endeudarnos con bancos, hacía que estuviéramos funcionando casi como cuando no existían neveras para la conservación.

Durante todo estos años hemos usado la inventiva desde el equipo de coordinación y la voluntad de los agricultores, desde el equipo de producción. Frecuentes viajes y descuentos de lo no vendido ha sido el esfuerzo que se ha tenido que hacer hasta ahora en los productores y producto solidario con los consumidores.

Volviendo a la cámara, ésta carecía de motor debido al vandalismo del lugar donde estaba instalada.

Esta cámara parecía tener buen karma. El desmonte y traslado lo hicieron de manera voluntaria varias personas relacionadas con Alborinco.

-Cuenta conmigo- dijo Fonseca

-Yo estoy mañana temprano-dijo FrancisIMG_2703

-Yo también voy- Se apuntó Oliver.

-Yo voy con el camión- dijo José LuisIMG_2725

Cuando nos dijeron el precio del motor nos quedamos en punto de congelación. Pero rápidamente nos pusimos manos a la obra. Mandamos email a todas las personas consumidoras y simpatizantes de Alborinco y a todos los agricultores contando la situación. En calidad de préstamo, arrancó Adolfo

-cuenta con el pago que tienen que hacerme del mes de Agosto como aportación-

Siguió Fina, la Saharita, continuó Eduardo, Merci…uno por uno los agricultores fueron ofreciendo lo que podían.

– El martes estoy ahí- dijo Bárbara en un email- mis hijos también han sacado de sus ahorros-nos confesó esta consumidora.

-Cuenta conmigo-dijo Carlos, y luego el otro Carlos, y siguió Elena…y así una ristra de consumidores que se solidarizaron.

No paraban de llegaIMG_2805[1]r mensajes. En cuestión de dos días ya teníamos casi todo el dinero que necesitábamos para comprar el motor.

Felipe, frigorista, al escuchar cómo estaba siendo la cosa no pudo resistirse a colaborar poniendo la mano de obra sin coste.

Este gesto que parece propio de inicaitivas sin ánimo de lucro, se ha dado en una iniciativa empresarial. Una iniciativa empresarial con alma de movimiento social que de sentido a la comunidad agraria campesina, por la que poca gente apostaba en un principio, porque, según parece ya no hay humanidad…

El capital en este caso es el humano. Este capital es tan interesante que debiera ser estudiado en las asignaturas de economía. Es más, yo lo pondría como un valor obligatorio en todas las iniciativas empresariales, ya que es el que pulsa la satisfacción y la necesidad de una empresa en el entorno en el que está erradicada.

En Alborinco se han dado las cosas así y no se ha hablado de acciones, ni de bolsa…hablamos de un gesto que implica únicamente hacer que algo funcione sin llevarte nada a cambio, más que la mejora de la empresa y sin arriesgar tu capital.

Si es verdad que no existe humanidad, también es verdad que existe. Una fórmula matemática para demostrar que lo uno no anula a lo otro, sólo convive y transforma.

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