De residuo a recurso: Proyecto Mariposeando

De residuo a recurso: Proyecto Mariposeando

Ayer día 19/06/19, uno de los grupos de Mariposeando (proyecto piloto de separación de materia orgánica domiciliaria) ha visitado la finca en Hoya Niebla, Caldereta Verde, para comprobar qué ocurre con el cubo de materia orgánica que dejan cada semana en el local de Alborinco.

Esta finca forma parte del proyecto piloto que se está desarrollando en Alborinco.

La finalidad de esta acción es empoderar y responsabilizar a las personas consumidoras de sus residuos orgánicos, acercándoles la posibilidad de disminuir la huella ecológica así como la toma de conciencia acerca de lo que consumen y como se revierte en el medio.

De residuo a recurso: Proyecto Mariposeando

La aportación de materia orgánica al suelo debe ser controlada y siguiendo unas pautas, ya que no todo vale.
Es una acción que requiere compromiso y atención.
Hacerlo medianamente bien evita problemas de incómodos malos olores y atracción de bichos indeseables que llevaría al traste la viabilidad de una acción que bien hecha contribuye a la vida, a la mejora del suelo y a su capacidad de permeación y retención de humedad.

Mariposeando se basa en hacer acciones que no requieren mecanización, ni volteos, ni enormes esfuerzos por ambas partes.

Las personas agricultoras que se han prestado a participar lo han hecho con la actitud de facilitar, puesto que a ninguno de ellos les hace falta esta mínima cantidad de materia orgánica para sus fincas.
Tiene un carácter exclusivamente educativo y demostrativo hacia las personas consumidoras, así como de ensayo para mejorar aquellos errores que se detectan, para seguir con la idea de ampliar el número de personas participantes.

También lleva una intención de acercamiento de personas agricultoras a las consumidoras y viceversa.

De residuo a recurso: Proyecto Mariposeando

Esta experimentación permite desarrollar varios aspectos en la vida diaria. Son ligamentos para dar movilidad al músculo, que en este caso se llama “cierraciclos”.

Nombramos algunos de esos ligamentos:

  • Desarrollo del sentimiento de autonomía en quienes consumen.
  • Acercamiento a comprobar cómo es de fácil incorporar materia orgánica al suelo.
  • Empoderamiento, ya que cualquier persona puede ofrecer su materia orgánica cuidada a un agricultor o, apadrinar de manera simbólica un pedazo de suelo de cualquier parte de la isla.

Hay muchas parcelas en fase de abandono.
A modo casi subversivo (nos encanta esta sana acción que nos deja sentir la tierra que no se trabaja o que se ha esquilmado, como propia), se pueden ir rellenando huecos desgastados con un producto que los convierte en huecos de vida, sin que tengamos que esperar que otros lo hagan por nosotras.

Estas acciones individuales, cuando son replicadas por más personas, animan a tomar decisiones que dan soluciones a uno de los grandes problemas que tenemos en esta isla: LOS RESIDUOS, donde toman parte los residuos orgánicos domiciliarios.

Si conseguimos que varias personas (19 personas participan actualmente) puedan sentirse bien sabiendo que su materia orgánica pase de ser residuo a ser recurso, esto se multiplicará y se extenderá a más personas.

Seguiremos contando.

Con estos pequeños gestos contribuimos a disminuir la huella ecológica individual.

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