Enamoracierto

-Me han dicho que están recaudando dinero para comprar una nevera-Me dijo con la misma mirada que cuando me preguntaba por la señora alemana que quería lana y para la que había reservado 10 sacos de un alguien que tiene ovejas y las estaba trasquilando.

-Dios, no sé donde meteré tanta lana…y no sabes cómo huele mi coche…-me decía entre risas esa señora alemana a la que adoro.

IMG_6295-Oh sí, pero ya hemos conseguido el dinero- le dije con ternura y las manos en posición de gratitud.

Este buen hombre, señor paseante de barrio; hoy por hoy, agricultor de jardín de bloque, alimentado de niño con el látigo y la caricia de la lechita de cabra, venido a más en el mundo del progreso de la industria que no prosperó, dejando jubilaciones de mal vivir, aportador de -buenos días, buenas tardes- con una conversada sencilla que va desde cómo está el tiempo hasta el bichito que le entró al tomate sin más acá ni más allá, es el vecino necesario que da respiración, quietud y calma al paisaje interior.

-En verdad yo vendo unos números de lotería y quería compartirlos con ustedes si les viene bien. Así ganamos todos. Si ustedes quieren, yo les dejo unos cuantos y de los que vendan, esa ganancia la tienen para la nevera-.

Es enternecedor, sin duda, esa manera tan inocente de proponer. Parte de la bondad sin perder la dignidad ni el sentido de lo práctico.

La gente que ha puesto dinero para que podamos comprar la nevera como decía este vecino, lo han hecho con la convicción de que lo van a recuperar, porque así hemos querido que sea.

El gesto de nuestro vecino es otro.f70217832

Él comparte dejando de ganar. Quiere regalarnos la posibilidad de que consigamos un bien que a él ni le va ni le viene. Parte de su generosidad y se completa con nuestro esfuerzo. Es un regalo colocado en el terreno de ambos. Ninguno gana, ninguno pierde y todos se benefician.

Su vida seguirá exactamente igual con nuestra nevera o sin ella. Este vecino no es consumidor ni productor de Alborinco. Su gesto emociona tanto como la mirada brillosa que recuerda a los niños ilusionados.

Somos alguien en su vida y él es alguien en la nuestra. Eso es lo que ha querido decirnos. Somos una empresa que invita a colaborar con nuestra existencia incluso a las personas que no consumen aquí.

Estas viejas formas de quererse deben tener un nombre actual. ¿Podemos llamarlo enamoracierto?…

 

Loli Rodríguez 

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