ESPACIOS DIFERENTES, REALIDADES DIFERENTES, OBJETIVOS COMUNES. AUTOCERTIFICACIÓN

Con el impulso que traemos vamos a dedicar unas palabritas a justificar nuestro modo de hacer, antes de pasar a contar el viaje por la Comunidad Valenciana.
 
Las personas que andamos en la venta en ALborinco somos tan humanas y creemos tanto en la idea que sustenta este espacio, que nos equivocamos más de lo que deseamos en la operativa de la pesa. -No hables mientras pesas- sí, tienes razón…ainnnnn…¿y cómo lo hago?…con todo lo que nos preguntan, con todo lo que tenemos que decir…y que escuchar…
Siempre pedimos que revisen la comanda para que haya seguridad de que todo está correcto. 
 
Si quisiéramos vender verduras únicamente habríamos invertido en sistemas de eficiencia y andaríamos calladitas como tollos. 
Compraríamos mercancía y no emplearíamos tanto tiempo en  hacer encajes de bolillos  para que agricultores y consumidores se comprendan.  
Andaríamos dando más importancia al tiempo y al dinero y los agricultores ya no vendrían abriendo los brazos para dar y recibir abrazos y los consumidores tampoIMG_5118co. 
 
Pedimos disculpas por los errores numéricos, en doble sentido,  y por todo lo que te damos qué hacer, a la vez que damos las gracias por dejarnos ser así…como somos. Vamos en el paquete de ALborinco y marcamos ese carácter que anda lejos de ser caos y dejadez o intencionalidad. 
 
Prometemos mejorar pero queremos seguir manteniendo nuestra esencia de alegría y humanidad, de conversación y atención…queremos seguir siendo un lugar de encuentro. 
El correo tan largo es nuestra voz, la conversación en la pesa es nuestro temperamento y la idea que hay detrás, que es la que nos mantiene ilusionadas practicando el entrismo (si no entro por aquí entro por allí), es lo que tu ves…mostrar y hacerte partícipe de la  utopía en la que ya estamos caminando. 
 
Por eso, sólo por eso, por ser como somos, escribimos estas hojas dominicales que gracias a las tecnologías van quedando archivadas en un lugar llamado blog.alborinco. Nos puedes visitar cuando quieras. 
 
Así, después de pedir disculpas sutilmente  nos vamos a dar el gusto de escribir sobre el viaje por España, por la comunidad Valenciana, conociendo grupos de consumo , grupos de sistemas de garantía participativa (SPG), asociaciones y asistiendo a la feria de
La aventura empezó durmiendo en la casa de David Morago e Indira, en la Sierra de Madrid, graIMG_5719cias a un amigo fotógrafo que cada día se despierta para triunfar en la soledad de las montañas.  Es un lobo estepario.
En el paraguas de su generosidad, dormí bajo las estrellas de un Madrid inesperado.   
La oscuridad dibujaba la silueta de la sierra con el cielo lleno de echinodermas del firmamento. La luna andaba de sonrisa menguante. 
 
La noche,  una cajita de música que dejaba sonar canto de los pájaros a contrapunto con el rebuznar de un burro redundante. Debía tener complejo de gallo por las horas de comienzo. 
 
Morago, un artista reconocido y cotizado atendía en el diseño del jardín un huerto urbano. Indira, disjey también muy solicitada, tenía la necesidad de plantar su propia verdurita.
 
Seguí a Salamanca con el lobo estepario, a encontrarme con la vida de un parque natural.
 
El Duero, Salomón que dividía el territorio haciendo de frontera, donde se ahogaron historias IMG_5685de amor que se convirtieron en leyendas, de abrazos inalcanzables. 
La interpretación del progreso en ese punto tomaba la dimensión de la relatividad.
Vuelos majestuosos de buitres y quebranta huesos delante de mi vista en el parque natural,  vegetación propia  conviviendo con olivos, aldeas que se abandonaron por la lejanía de la ciudad y el progreso, renglones que hablaban de presente y pasado. 
 
Surgía un pequeño abismo donde resonaba el eco de una pregunta que ya antes había quedado en el aire: ¿Abandono o conservación?. 
 
Naranjas frente a olivos. Solana frente a umbría. Esto es España y aquello Portugal.  
España ¿está a la derecha o a la izquierda?- me preguntó
-Depende de donde lo mires. 
El pescador que estaba en la orilla ponía el punto de referencia.
 
- Los olivos hay que oxigenarlos porque si no no dan- decía Ernesto. Silencié mi ignorancia pensando que al pie de los olivos  araban la tierra para plantar unas papitas. Mentalidad de isleña de territorio limitado.
 
Espacios diferentes, realidades diferentes. 
Allí hablaban de tierra seca, pero emanaban fuentes, pasaba el Ebro, el Tormes, el Uce mostraba la cascada de los humos, la más grande de España…lo vi con mis ojitos…¿sequía?…el agua no era de nadie, las infraestructuras sí…harina de otro costal, en otro momento lo hablamos. Preguntas se quedaban enganchadas en el cajón de “revisar cuando tenga tiempo”.
 
Dejé a mi amigo el fotógrafo desbrozando la hierba que había crecido mucho. Los incendios amenazaban. 
-Fíjate cómo está el parque, casi todo son arboles jóvenes porque hace 15 años esto estaba todo talado.
De nuevo la pregunta que hacía eco: abandono o conservación. 
Continué hacia Alicante. 
 
Un día completo sobre ruedas, frase literal. 
 
-Estoy en el cochito amarillo- aparecía el mensaje de Wp cuando llegué a Dénia.
Éramos dos desconocidos que se saludan con cordialidad deseando llegar a descansar dadas las horas. 
Las ruedas muelen los huesos. La pesada mochila descansó el lomo en el sillón de atrás. El porta bultos hablaba de un agricultor. 
 
Nada más entrar al coche estaba sonando el disco El temps dels  pobles de Lili í Dionis. 
Me emocionó escuchar la letra de la reforma agraria orgánica. 
La música de la vida, la gran aliada de la voz de aliento de los pueblos. Libertad y autosuficiencia, dar vida al suelo sin depender de las agroquímicas. Reforma agraria con mierda de vaca. IMG_5830
Era la voz de Jairo la que se escuchaba en el comienzo. Joan y yo supimos que estábamos conectados por un interés común, trabajar para sembrar semillas en el cambio de un modo de vida. 
 
El trayecto desde Dénia hasta Vall de Laguar dio tiempo para que me contara cómo habían conseguido que la comunidad de Valencia estuviera trabajando en un borrador que les permitía flexibilizar las leyes para los pequeños productores que querían transformar su producto y venderlo en mercados de cercanía. 
Acababa de topar con un sueño. ¿Te lo imaginas?, yo lo imaginaba. Veía a Antonio pudiendo hacer llegar sus mermeladas de escándalo a Alborinco, imaginaba a Marta con su pan… Que los agricultores pudieran transformar su producto, sin necesitar tener unas instalaciones de inversiones imposibles. 
De pronto se me quitó el sueño. 
Esta noticia puso todas las chicharras de la mente de nuevo en funcionamiento. 
Me costó morirme un poquito como cada noche, para recuperar fuerzas, porque me conecté al sueño de la ilusión, donde seguía organizando el futuro. 
-Esta es tu casa – me alojó en una caravana, arropada por cerezos y olivos que en la noche sólo eran sombras. 
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En medio de un valle de rocas calizas, Manu me recibió por la mañana con un buen rebuzno. 
Elena, la perla de aquel lugar, nieta de la perla madre que falleció justo el día de mi llegada,  me saludó en el camino conduciendo el cochito amarillo, más amarillo que por la noche. 
Se iba a su trabajo de profe acompañante en la  escuela libre Ojo de agua. 
-Luego nos vemos, encantada de conocerte- 
-Creo que Joan tiene tarea para ti. Algo de coger cerezas me parece.
 
Las cerezas de Joan recorrieron todas las fantasías del paladar. 
También cogimos fresas del huerto. 
 
Nos fuimos al mercado de Bosque Casa. La iniciativa de un pequeño grupo llamado Bosque Madre que se componía de agricultores que ponían su producto a la venta. 
Los miércoles joan y Elena vendían sus cerezas y sus fresas en el mercat. Virginia vendía sus  maravillosos fermentados. Eva exponía su línea de cosmética, Olga cobraba y así un suma y sigue. Me sentí como en Alborinco en sus inicios. 
A partir de las doce se almorzaba.
Virginia ese día había cocinado un pastel de polenta y Olga había hecho un exquisito postre de fruta. 
Como en los escenarios efímeros, apañaron un par de mesas. La gran familia IMG_5760improvisada fue tomando asiento en medio de la venta. 
 
Pude observar desde la distancia lo importante que es tener la visión global de la comunidad, donde la venta es una herramienta de construcción y no un fin en sí mismo. 
 
En este valle también se hablaba de sequía, de injusticias y de supuestos excedentes del agua que derivaban al turismo. 
 
En este valle convivían un montón de iniciativas que deseaban cambiar el panorama. 
Desde asociaciones de consumidores, agricultores que iban hasta la permacultura, escuelas libres y un pueblo que estaba allí mucho antes y que los observaba expectantes. 
 
Tamaki era un ejemplo bello que se sumaba al carro de los deseos 
de otro mundo posible.
 
Esta japonesa instalada en el valle desde hacía más de dos décadas, tenía la idea romántica de algo que tiene que ver con la reprogramación de un nuevo modelo de comunidad. 
 
Quería trasladar sus conocimientos de cocina japonesa al mediterráneo, con productos locales. 
-Ahora empieza la época de los albaricoques y es familia de las ciruelas umeboshi de japón.Quiero probar a hacer umes con esta fruta, quiero trabajar con los productos de aquí adaptándolos a mi conocimiento de cocina japonesa. 
 
-Háblame de qué haces- me dijo Virginia cuando vio mi soltura vendiendo. Intercambiamos experiencias. 
 
-Queremos visitarte-me dijeron. EL corazón se llenó de júbilo.
Mostrar las tripas del corazón que nos mueve en el humilde Alborinco es un honor. 
-Mi casa es tu casa-dije a cada uno. 
Virginia, el alma de las semillas en el grupo,  preparó varias y me las pasó para que se las diera a los agricultores . 
La música es el aliento de los pueblos-dice Jairo. Ellos son música.
 
Me despido de esta gente que me deja el sabor a cereza sellado en la memoria compartida. Me despido bombeando sangre de ilusión para seguir en  el camino de las posibilidades con el grupo de Alborinco. Toca seguir dando pasos. Tomo más conciencia de la importancia de que nos sintamos grupo agricultores y consumidores. Tomo más conciencia de a importancia de trabajar todos para unmismo objetivo, recuperar y reprogramar un nuevo modelo de comunidad agrícola, un nuevo modelo de sociedad que se sostenga en la soberanía alimentaria. 
 
-Tiro para Valencia, en cuanto llegue te doy un toque.
-Sigue por el cauce del río hasta que llegues a las carpas. Son 20 minutos caminando  a buena marcha.
Con la mochila cinchada en la cintura caminé sin pereza. 
 
Isabel Álvarez, del sindicato Ehne del País Vasco, Bizcaia, estaba apunto de empezar el taller de soberanía. Aflojé la mochila de la cintura que cayó al suelo liberándome la espalda.  
 
-Repártanse en tres grupo y definan qué es grupo, colectivo y comunidad.
 
Así comenzamos el taller. Era una cuestión de dimensión concluyeron, y la dimensión va dando la complejidad. 
 
Este sindicato del Pías Vasco  propició la organización de grupos de consumo frente a la situación crítica de la instalación de grandes superficies en el territorio, sumado al apoyo de la instituciones a un mercado globalizado que cambia los hábitos de consumo, enfrentándose a un tejido agrícola que ya existía.
 
Isabel Álvarez  nos contó la experiencia del proceso y de cómo a lo largo de varios años habían trabajado duro llegando en el momento actual a ser  más de 200IMG_5762 asociaciones dedicadas a producir de manera agroecológica para grupos de consumo. 
Sentí que hablábamos el mismo idioma. Los agricultores y los consumidores toman el poder y deciden qué tipo de sociedad desean. 
 
-Soy josep, estoy en información, pasa luego a recoger la llave del piso. 
-Es Dani, uno de tus compis de piso. El piso es viejo, tiene colchonetas que no sé como están …
-No es para tanto- dijo Dani- ¿te molestan los perros?, hay dos en el piso pero son muy buenos y nosotros somos muy limpios…
No mintió en nada. 
-Si necesitas algo estoy en el puesto de la zona anarquista. Estoy en la venta de libros de la rosa negra, librería libertaria de Madrid. 
-No tre preocupes por mi, dejo mis cosas en tu puesto. Esta noche te ayudo a recoger y nos vamos juntos. 
Seguí al día siguiente encontrándome con la gente que trabajaba en la plataforma de soberanía alimentaria y con los grupos  que ya habían conseguido trabajar con la auto-certificación de sus productos. Tenían su propio sello basado en un sistema participativo compuesto de agricultores y consumidores. IMG_5802[1]
 
Este es más o menos el resumen de un viaje que buscaba referentes. 
Este viaje me aportó nuevas ideas, visión de conjunto y mucha esperanza. Nonavegamos solas. Alborinco es una suma.  
 
Los agricultores deben retomar la tierra como un poeta su cuaderno. Los consumidores deben dejar retomar el espacio del cuidado y la confianza y dejar la etiqueta de cliente.
 
Alborinco es la suma a muchas iniciativas que se están organizando por todo el territorio nacional haciendo las cosas de otra forma, con más alma, con más corazón, con más amabilidad, demostrando que hay otras formas fuera de la autopista que nos han diseñado. 
 
Nos queda mucho por hacer, pero también tenemos mucho hecho. 
Consumir es un acto político revolucionario. El paisaje se cambia con nuestra forma de consumir. 
Dibujamos nuestro presente y nuestro futuro con cada gesto. 
 
-con esa mochila no vas a poder pasar sin que te cobren el equipaje, pero inténtalo-
-El avión lleva retraso. ¿cómo te lo has pasado?, ahora me cuentas tu viaje desde que saliste de Salamanca-me dijo el lobo estepario que volvió a coincidir en el aeropuerto.
-Pasa delante, trataré de pasar con la mochila cuando anden casi a final para que no se entretengan conmigo. 
Le alcé el dedo para indicarle que lo había conseguido. Otra vez a relativizar. No sabía si me había ahorrado una pasta de equipaje o había dejado de pagar una pasta…
Siempre hay posibilidades de que las cosas sean diferentes a como están escritas si éstas no se adecuan a la felicidad común.  
Así nos despedimos esta semana, en la víspera del encuentro de agricultores y consumidores. En los siguientes correos seguiremos dando contenidos de lo que se cuece en Alborinco. Trabajar en la participación con el SPG es una de las cosas que nos ocupa como camino hacia el modelo que queremos construir.  
¡Ah!, y recuerda que construímos nuestro paisaje con la forma de consumir. Suma al lema “somos lo que comemos” la frase de “dibujamos entornos con lo que comemos”. 

 

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