¡Palabra de Alborinco!

Escrito por Miguel Rodríguez

¿Por qué un sistema de precios no variables es confiable?

Si observamos el mercado agrícola convencional vemos la gran variabilidad que presentan los precios a lo largo de todo un año. Para esto influyen factores como la estacionalidad , las incidencias no previstas en las cosechas o las interferencias a veces complejas, de los receptores agrícolas centralizados y los mecanismos de intervención pública (subvenciones a la producción) que obligan a la fluctuación de precios por lo que el precio final del consumidor se ve a veces inaccesible y otras veces por los suelos.

El precio en un sistema de economía de mercado es, teóricamente, un indicador de la escasez relativa que tiene un producto en relación a su demanda. En los mercados agrícolas de frutas y hortalizas frescas de Canarias, los costes para cubrir el déficit de producción con importaciones, son una barrera para la estabilización de los mismos cuando la cantidad cosechada es inferior a la demanda. El precio nos da una señal de la cantidad de producto local que está llegando a Mercalaspalmas. De manera sencilla, si nos fijamos en el precio del calabacín, que oscila en el mercado convencional desde los 90 céntimos al consumidor, hasta los 4 euros kilogramo que alcanzó en enero de 2012, podemos saber que cuando está a 90 céntimos hay mucho calabacín en cosecha (con muchos productores casi arruinados) y cuando el precio empieza a subir es porque hay bajada de producción. Esta situación tan injusta para quienes cultivan y para quienes consumen hace que surja la picaresca que ha dado tanta fama a los agricultores. Cuando un agricultor, que posee calabacín en periodo de precios altos, recibe un premio en forma de mayor remuneración, está siendo empujado a romper los compromisos medioambientales y fitosanitarios para aprovechar ese periodo, que puede ser muy corto, en el que se obtendrán mayores rentas por la misma o menor cantidad de producto. Nos entregamos por tanto a la variabilidad ética del productor, por lo demás tan variable como la de cualquier otro ser humano o profesión.

Sin embargo, el sistema de precios fijos estimula a los productores a no faltar a la confianza. Se establece una remuneración justa y equilibrada atendiendo a los criterios de costes de producción y sostenibilidad económica de las explotaciones. Es por ello que en Alborinco se trabaja con estos principios. Intentamos movernos en un sistema más justo para todos, más abierto a construir nuevos modelos que nos acerquen y nos unan como colectivo, como sociedad y nos ayuden a sentir la individualidad desde la sanación propia. Creemos que si nuestras acciones buscan la salud para nuestro propio ser y todos sus estratos, eso mismo se proyectará a lo que nos rodea. No necesitaremos engañar, ni apurar los ciclos, ni envenenar porque nosotros también nos alimentamos de lo que producimos…

Y como lo que producimos y elaboramos es lo que mejor está, vamos a prepararnos un poco de seitán:

Para quienes no sepan lo que es, lo explicamos brevemente. El seitán es proteína vegetal. Se obtiene con el gluten del trigo. Es una forma de aportar proteína muy fácil de digerir, para quienes no tengan intolerancia al gluten. Lamentablemente no es apto para lo celiacos, pero bueno, otras personas no toleran otras cosas, ¡que se le va  a hacer!

Necesitas harina de trigo de fuerza o de Manitoba. Añádele agua hasta que se quede con la textura de la masa del pan. Amasa durante 20 minutos. La masa no debe pegarse en las manos. Pasado ese tiempo amasando, la masa está elástica, amorosa, calentita…entonces pones la masa en un bol y la cubres de agua totalmente. La dejas como mínimo una hora en remojo. cuando ha pasado ese tiempo, la empiezas a lavar en la misma agua donde la has puesto de remojo. Para lavarla la vas estrujando con mucho cariño y verás que el agua se va quedando blanca…Cuando veas que ya está muy blanca la desechas y pones agua nuevamente. Así vas haciendo hasta que el agua salga casi transparente y entre tus manos quede una cosa amorfa y chiclosa. Eso que tienes entre las manos es el seitán sin guisar. Pon una olla grande en el fuego con abundante agua, tamari (salsa de soja), gengibre, ajos, tomillo…y todo lo que te plazca para dar gustito…no se te olvide el fisquito de sal.

Déjalo hervir durante una hora y ¡¡vòila!!…ya está el seitán, listo para cocinar….¡¡buen provecho!! Ahora, mientras mascullas la receta de ese plato que vas a preparar con el seitán, pincha navega un ratito en el barco de Alborinco para traer a buen puerto los ricos productos que con toda la confianza puesdes encontrar en él.

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