Sin esfuerzos: mientras consumes en Alborinco nos ayudas a seguir trabajando en el sueño de un nuevo paradigma.

¡¡Ey!!, tú por aquí…grata sorpresa…

Pues sí, nos hemos reunido esta semana y en el acta quedó recogido que vamos a reducir horario de venta. ¿Para qué “pringar” más si vamos igual con menos?…estamos dedicando un montón de horas a la venta, teniendo más costes e ingresando prácticamente lo mismo…todo el tiempo hablando de justicia…no podemos perder la visión de la justicia del propio modelo queriendo agradar al consumidor exclusivamente. Ahora te lo vamos a explicar y lo vas a entender. Hablando se entiende la gente. IMG_5120

Cuando decidimos ampliar el horario lo hicimos para las personas que decían que no podían venir en otro momento. El resultado no está siendo el esperado.

Si con el nuevo horario que proponemos a partir de ahora, sigue siendo imposible que vengan aquellas personas por las que ampliamos horario y que tampoco vinieron, entonces es que no ha llegado su momento Alborinquero. …No es impertinencia…Recuerda que Alborinco es un proyecto de vida donde pretendemos demostrar que hay otra forma de hacer las cosas, aportando más justicia a los agricultores y consumidores.

En la trayectoria ya hay construida una parte que es real.

La vamos tejiendo como si hiciéramos empleitas. Cogemos las tiras de palmito de la parte que es sueño. Y te aseguramos, hay tongas de palmito para hacer empleita.

Hemos experimentado, hemos dado oportunidad a las peticiones que nos hacían algunas personas que consideraban que teníamos un horario muy rígido y corto.

Después de más de tres meses ampliando horario hemos comprobado que abriendo más días no se ha incrementado significativamente la afluencia de consumidores.

Si a esto añadimos que los agricultores se han visto sometidos a mayores costes porque debían hacer más viajes para vender lo mismo, si te ponemos al corriente de que el modelo se volvió agotador para las personas que están en la parte de coordinación, estamos seguras de que comprenderás tal decisión.

Necesitamos esas horas de venta yerma para emplearlas en la organización y puesta en práctica de otra parte del sueño. Alborinco está trabajando para constituirse como una asociación de agricultores y consumidores.

Las que estamos en la venta seguiremos dándolo todo y más para que con menos esfuerzo y desgaste, consigamos el mismo resultado y así seguir trabajando en este proyecto, donde la venta es una parte más que da sentido a la gente y al territorio que nos rodea. La venta no el fin en sí mismo.

Actualmente, con el grupo que viene a comprar fruta y verdura cubrimos los costes que requiere esta actividad.

Te pedimos que nos ayudes a seguir adelante adaptándote al horario. Sin ti está claro que esto no sería posible. Queremos seguir siendo independientes en nuestro modo de pensar y hacer las cosas. No pedimos cuotas. Nos apañamos con tu consumo responsable aquí.

Los precios que hemos trabajado siempre, tratan de ser justos para todos.IMG_1956

A la hora de analizarlos se valoran muchas cuestiones que no tiene que ver con la agresividad del mercado o la competencia. Se insertan en un sistema orgánico, asociados a la actividad diversificada del minifundio, partiendo de las realidades locales. De ahí que te puedas sorprender viendo limones mucho más baratos que en el supermercado, siendo los de Alborinco locales, sin química, requeteriquísimos y cargados de zumo.

Y ya por regodearnos, te dejamos la definición de minifundio según el diccionario

minifundio

  1. nombre masculino

Trozo de terreno o propiedad agrícola de pequeña extensión que resulta poco rentable porque no puede dar el fruto suficiente para pagar el trabajo que exige su explotación.

Como intuirás, esta definición queremos cambiarla en la segunda parte, cuando dice que es poco rentable porque noIMG_1993 puede dar el fruto suficiente. Sí puede darlo si contemplamos otros aspectos que tienen que ver con la felicidad, el disfrute, el paisaje…

Hemos avanzado mucho en estos años de trabajo. Empezamos hace ya doce años por lo menos, por la defensa del suelo agrícola, comercio justo local y visibilización de productores y ya vamos soñando con la reprogramación de la comunidad agraria campesina, basándonos en el libro de Jaime Izquierdo, La casa de mi padre.

Lo que se  cuenta en este libro ha ordenado el puzle de Alborinco.

Alborinco está preparado para dar un paso más. Queremos empezar a trabajar en la idea de convertirnos en una asociación que empiece a construir la visión de conjunto profundizando en la parte social. Queremos que se escuchen  nuestras propuestas de cómo mejorar el entorno que nos rodea, reprogramando de nuevo una comunidad agraria que se ha perdido.

imagen de la reunión agricultores-alborinco3Es una idea tan loca como apasionante, tan atractiva como necesaria…no tenemos prisa, sabemos que estamos tejiendo empleita. La empleita lleva su tiempo para más tarde hacer la sombrera, como las de Lanzarote, de ala ancha.

Una bella sombrera que nos proteja del sol picón…el camino es largo, el sueño bonito y no queremos agotarlo con la ansiedad de querer cambiar todo de golpe…nos importa el camino y pasarlo bien. Nos importa escuchar, observar y sin perder la esencia tener la flexibilidad suficiente como para adaptarnos al momento actual.

Alborinco ahora mismo es un lugar de experimentación de agricultura lógica y social, donde, fruto del modelo de alimentación y opción como consumidores, dibujemos el paisaje que añoramos.

Reprogramemos entre todos y todas una forma de vida que puede ser generadora de nuevos nichos de empleo, de nuevos espacios de ocio, nuevos modelos educativos, nuevos referentes… Soñar no cuesta dinero…y encima rejuvenece…gracias a que soñamos, Alborinco existe, contra todo pronóstico je…

Y hablando de pronósticos, en la tierra no hay matemáticas más que para los marcos de plantación y el diseño del espacio…el resto es un cúmulo de circunstancias.

Te vamos a contar una locura que nos ronda como un sueño. Para ello utilizaremos una historia verídica que le ha ocurrido recientemente a uno d elos agricultores de Alborinco.

Eduardo, con pinta de guajiro por el sombrero de paja, de resumida belleza en guapura canaria, carácter definido por una sonrisa permanente más el saque de pecho al más puro estilo isletero, se ha visto con un problema al que los agricultores están muy acostumbrados. Tuvo que ausentarse unos días y le falló el caudal de riego por motivos que tienen que ver más con el abuso de poder que con cualquier otra cosa.

En cualquier otro sector se llama fallo técnico y se compensa con organigramas de empresa.

Aquí descuadra las previsiones y, más allá de que pueda compensarlo con los mismos cambalaches numéricos de empresa, la realidad es que, en un sistema alimentario  de cercanía, tan frágil como el que aún tenemos, repercute en el descontento momentáneo del consumidor que se desplaza y no tiene, por ejemplo, las sandías que habíamos anunciado a troche y moche.

Eduardo es de los que no se apalancan. Llegó del viaje rendido, fue a ver su finca rato noche, fuera del horario que tiene de riego (de 2 a 6 de la tarde, cuando el sol pega de justicia y los agrónomos recomiendan no regar para no causar estrés a la planta. Resumen: es lo que hay) Se encontró prácticamente todo en el suelo.

Como buen agricultor bregado en asuntos de supervivencia y procurar una vida larga, fue a descansar la molienda y apaciguar el cabreo que luego reconvirtió en creatividad.

Al día siguiente, sin demora, empezó a resolver.

Cada día hizo riegos de emergencia por suelo y aire tratando de resucitar aquellas almas casi exhaustas.

Cada día se enchumbaba junto con las plantas, y enchumbado seguía a otros quehaceres…ya sea reuniones de agricultores, ya sea entregas de mercancía, ya sea resolver burocracia…

Para explicar la sensación que lo inundaba como el agua por aspersión, me miró trincando el labio, bajando los hombros, abriendo las manos y sonriendo…_Pasa na_Nos fuimos a cariciar a las vacas que estaban dibujándose debajo del sol dejando imaginar que estaban en un lugar diferente a las cuatro vallas de madera que separaban las preñadas de las de leche.

Los agricultores lo saben muy bien, el ojo del amo engorda el caballo. Esa frase está grabada a fuego.

Prema, una sufridora del sueño agrícola de su marido nos lo ha dicho muchas veces…no sabemos lo que son las vacaciones.

Y partiendo de esta realidad que es bastante generalizada y que puede quedar en anécdota lanzamos la pregunta ¿Por qué las personas que se dedican a hacer agricultura sana no tienen una renta básica?.

Si lo analizamos con calma, las personas que trabajan la tierra como lo hacen los que no usan química, nos proporcionan alimentos sanos, hacen gestión de residuos, mejoran el paisaje, gestionan el territorio, hacen prevención de incendios, generan atractivo turístico, aportan bienestar y seguridad…sólo por eso deberían percibir una renta que les permita la formación y el reciclaje, las vacaciones, el tiempo libre…¡¡Son los primeros en la cadena!! .

Las personas que hoy en día están dedicadas a la tierra practicando un tipo de agricultura sana y respetuosa, lo hacen por amor, por convicción. No estaría mal pensarlos y motivarlos para que sigan y haya más gente que quiera estar en la tierra…

Y sí, puedes llamarnos locas, ilusas…pero repetimos, soñar no cuesta nada…

Y al contar esta historia también queremos traducir el por qué pedimos paciencia y adaptación…los agricultores trabajan duro, pero el modelo está tan destruido que ponerlo en marcha de nuevo cuesta mucho. No es tan sencillo como instalar riegos y temporizadores…también hay que construir el respeto, la lógica, la coherencia, las relaciones, e tejido del territorio,  la comunidad en definitiva…

Para terminar, vamos a dar gustito al cuerpo. Lo haremos con algunos sabores nuevos y otros conocidos.

Cojo una hoja de nopal, la paso por la plancha hasta que quede doradita y la utilizo como soporte de…por ejemplo…una ensaladita de cebolla…unos pimientitos fritos, unas setitas salteadas…montaditos perfectos.IMG_2024

Seguimos con el limón que incluye la cáscara. Mientras lo cortas te llega el aroma vaporizado del corte, haces unas rodajas que troceas, añades misuna, lechuga, unos dátiles, unas judías blancas (para más comodidad ya preparadas en bote) y aliñas con un buen aceite de oliva…

Y acabamos con la berenjena que cortamos como papas para freír, añadimos unos granos de sal y limón y las dejamos unos minutos. Añadimos gofio para untarlas y las freímos en abúndate aceite hasta que estén doradas. Las comemos acompañando al final con una rodajita de rábano para ayudar al hígado a que no se engrase. Esta semana hemos tenido el rábano negro, uno de los más potentes…pero no te emparanoies…a falta de pan buenas son tortas…je, vale cualquier tipo de rábano.

¡¡Buena semana!!

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