Alquimia en tu cocina

 Comenzando el año con muy buenos ánimos queremos transmitir las ganas que tenemos de seguir en el empeño de cambiar muchas pequeñas cosas.

Nos bombardean con mensajes para que mejoremos nuestra salud porque nos responsabilizan de que llevamos una vida sedentaria, hemos sido protagonistas del alejamiento de la tierra y su propio ritmo natural, alejamiento del firmamento y su propio lenguaje…a la vez que nos venden artículos que supuestamente nos ayudan a recuperar toda esa sabiduría.

Observo mis propios gestos. Cada día tomo pan. El pan me produce confianza, me traslada como si de un halo telúrico se tratara a un lugar pequeño, con un permanente fuego alimentado por la nobleza de la leña. Me traslada a la energía humana de unas manos que amasan la vida entera. El pan empieza a crearse como una placenta conectada a mi ombligo.

Sin embargo, el pan que me estoy llevando a la boca para alimentar mis células es una pura imitación de lo que yo deseo y necesito. Es un pan hecho con una harina poco cuidada, en la mayoría de los casos transgénica, inflado con sustancias que le dan más o menos esponjosidad, más o menos aspecto crujiente, más o menos volumen. Esto hace que el pan se convierta en un elemento barato y de consumo inmediato, además de poco saciante. Lejos, muy lejos queda aquel pan repleto de miga, amoroso al día siguiente, aliado estupendo para remojar en leche o en agua guisada, reconfortante y optimo alimento porque contenía la levadura madre…de la que nos hemos olvidado de tal manera que hoy en día es una desconocida…lo importante del pan era la levadura madre, porque es la que beneficia las enzimas digestivas…la que ayuda a construir nuestra maltratada flora intestinal.

Ante esto no me quedo impasible. Sigo consumiendo pan, pero procuro que sea con consciencia. Aparte le he perdido el miedo a hacerlo yo misma, amasando la harina, dándole su tiempo para que fermente…y ahora, en breve me atreverá a hacer la levadura madre. Este ritual me conecta conmigo y me envuelve en un aroma que me hace sentir hogar.

Sabiendo esto intento complementar mi dieta con otros alimentos fermentados que me ayudan a regenerar la flora intestinal..y sobre todo, lo que más salud me aporta es cuestionar todo lo que tratan de venderme como saludable y supernecesario …y aquí me remito a la propaganda (que va desde las casas comerciales a las consultas médicas) de las dosis diarias que necesitamos de leche, yogur, carne, huevos etc, etc.

Todos estos alimentos, cuando decidimos tomar las riendas de nuestra salud, descubrimos que son perfectamente sustituibles por otros más nobles, más limpios y más lógicos con el compromiso de cambiar un poco este momento que nos ha tocado vivir. Y lo más interesante es que nos damos cuenta de lo monótona que es nuestra dieta cuando cambiamos a una más rica en cereal, legumbre y vegetal. Cocinar sin proteína animal no es hacer a diario potajes, es llenar de color tus platos con alimentos que sacian, muy nutritivos y llenos de energía.

Normalmente es la proteína lo que más nos hace tambalearnos porque es muy necesaria. Para ello existe proteína vegetal. Si no has descubierto las ventajas del seitán te invito a que pases por la pestaña de videos del blog y veas el taller que hicimos hace un tiempito. Es fácil de elaborar y es una forma de comer proteína muy saludable.

Aprovecha todas las verduras de invierno que tenemos en este momento. Pierde el miedo a la cocina y el apego a las recetas. Prueba los alimentos solos para que les pilles el sabor y luego crees combinaciones a tu medida. Puedes educar tu paladar con los mil y un sabores que cada semana proponemos en Alborinco. Tu organismo te lo agradecerá.

Este mensaje no es una propuesta hacia el vegetarianismo, sino una invitación a que nuestra dieta sea de verdad una aliada para sentirnos en plenitud con todas las estaciones…y con nosotros mismos, disfrutando de la maravillosa alquimia que nos brinda la cocina.

Esta semana te animamos a que prepares un plato con seitán estofado con mucha habichuela y zanahoria (proteína) acompañado de mijo (cereal) y una buena ensalada con lechuga, hoja de rábano y semillas tostadas (vitaminas y ácidos grasos).

¡¡empieza a inventar tu propia receta pinchando en la foto!!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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